RINCONES

UNA ALMOHADA RELLENA DE CUENTOS

3h

 

Cuando pasamos de los cincuenta y el Señor no nos ha llamado por el camino del minimalismo, nuestras casas se convierten en cajones de sastre. Recuerdos de viajes, cuadros, fotografías familiares, libros y más libros, universos personales que como las miguitas de Pulgarcito, crecen con la vida, en una especie de síndrome de Diógenes de andar por casa.

Clara Cano, coleccionista, familiar de varias pintoras y viajera impenitente, habita un bonito piso lleno de luz. Ella podría haber sido un ejemplo perfecto de acumulación, por metros y por edad,  pero su profesión la condiciona. Clara se dedica a poner orden en los cerebros infantiles. Se bate el cobre con fobias y trastornos, calcula medicaciones y observa siempre cercana y sonriente cuál es el mejor camino hacia el éxito.

Pero no imaginéis una maniática de la limpieza. Su casa es cálida y como todos, también tiene su rincón, unos pocos metros donde ser solo ella, un escritorio para perder las gafas, una mesa llena de plantas a las que dedicar unos minutos, una foto de sus hijos cuando niños frente a la que pararse y musitar entre sorprendida y melancólica:“Cómo ha pasado el tiempo tan rápido”

En definitiva un refugio, el que todos necesitamos como referencia, ése al que no renunciamos.

Amparo Lledó

 

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