GRATITUD

UNA ALMOHADA RELLENA DE CUENTOS

MariaCuadro02

María nos recibió con la incomodidad de lo desconocido, ofreció un café para tantear y  planteó una sola condición para posar, una condición fácil de cumplir, en la foto debía aparecer con el cuadro de su maestra muerta. A Pancho y a mí nos resultó sencillo respetar su deseo, entre otras cosas porque ambos fuimos amigos de la pintora y seguimos incorporándola a nuestro día a día como si tan solo estuviera  disfrutando de unas larguísimas vacaciones.

Descolgó el cuadro agarró sus pillows y se sentó al borde de la escalera junto a su hija,  lo hizo con naturalidad, como si la pequeña obra le transmitiera la fuerza necesaria para enfrentarse a dos descerebrados con ideas un tanto imprevisibles. En ese gesto envolvió todo el agradecimiento y la ternura que siente hacia el recuerdo de una persona con la que descubrió muchas cosas.

Hace 35 años los padres no pensaban en desarrollar la creatividad de los hijos, ni en fomentar sus talentos, solo existía el colegio, el parque, el pueblo, no había cremas para el sol, extraescolares, ni cascos de bici. Los niños éramos niños a tiempo completo, con rodillas magulladas, algún diente roto y muchas pecas. María guardó su creatividad en algún rincón y se acostumbró a hacer y deshacer maletas, a despedirse y volver a empezar en otro sitio a darse a conocer.

En el camino desarrolló otros talentos y se plantó en plena madurez ante una mujer que descubrió la ruta hacía su creatividad dormida, alguien delicado que creía que  todos tenemos arte, valor, entereza, y dicha.

Se acostumbró a su estudio, a los olores, a las bienvenidas cálidas al pie de la escalera, a los cuadros… Y se sintió capaz.

Y pintó, aprendió y como nosotros  probó la magia.

Hoy María atraviesa los cuarenta, y aunque lo intentó con otros maestros  no ha vuelto a disfrutar del  mismo modo. Pero es una mujer aplicada que sigue buscando caminos, alguien que creció en una mudanza permanente sabe reinventarse. Además si le faltan las fuerzas siempre puede descolgar su cuadro de la pared.

¿Entendéis el agradecimiento, verdad?

Amparo lledó
Fotografía Pancho Amat
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